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Las organizaciones desde 1930 han seguido una visión propuesta por John Taylor, ésta visión considera que las organizaciones son más eficientes si se organiza a las personas por la especialización; lo que permite que las áreas de una organización estén orientadas en la funcionalidad: enfocándose en la eficiencia mediante altos estándares y actividades repetitivas.

¿Cómo se organiza el trabajo tradicionalmente?

Los individuos de una área realizan actividades las cuáles son planeadas y coordinadas a través de “gerentes funcionales” quienes se aseguran que éstas personas reciban una adecuada instrucción y retroalimentación de la ejecución de las tareas. A su vez, éstos gerentes reciben órdenes de los ejecutivos los cuáles tienen la responsabilidad de definir los objetivos de la organización. La visión del negocio, los objetivos del mismo, así como toda actividad creativa provienen de esos ejecutivos y los “dueños del negocio”. Los gerentes tienen la responsabilidad de seguir las instrucciones que les indican y asegurarse que se cumplan estrictamente los planes. Este es el “mundo feliz” que durante tanto tiempo ha influenciado la manera en cómo se organiza y ejecuta el trabajo, de tal manera que la mayoría de los empleados son un ente consciente en una gran máquina muy bien orquestada; en donde realizan sus actividades día a día sin que se requiera ejecutar o ser partícipe de un pensamiento creativo y lleno de significado.

En Innovaticus, pensamos y nos organizamos desde otra perspectiva.

Creemos que muchas organizaciones requieren una visión más áctual, una que les permita ser exitosas a través de ofrecer diversos productos y servicios a sus clientes, quienes están dispuestos a pagar un extra por la más auténtica innovación. En éste esquema, las organizaciones pueden ser más eficientes, siguiendo los planes a la perfección y ser más efectivas para coordinar la rapidez de quienes colaboran en un equipo de trabajo.

El cambio más fundamental entre la visión tradicional para gestionar el trabajo y una visión más ligera y ágil es el ajuste de un proceso que impulsa a seguir un plan definido a un proceso que impulsa al aprendizaje.

El aprendizaje continuo como parte de un proceso de colaboración que promueve la creatividad y la mejora continua, es en sí mismo un valor que va más allá de una visión de negocio o un diferenciador. Permite además de eso, la oportunidad de:

  1. Crear organizaciones creativas con equipos de colaboradores eficientes en la rapidez con la que realizan sus actividades, toman decisiones consensuadas que generan pertenencia y compromiso.
  2. Ejercer un liderazgo transformacional que inspira y permite el ambiente de trabajo idóneo para innovar en el propio flujo de trabajo, mejorar productos o servicios, explorar nuevas lineas de negocio que impacten al mercado, y
  3. Asegurar la competitividad de la organización a través de la agilidad, la eficiencia, la creatividad, la mejora continua y la innovación.

Todos éstos beneficios pueden formar parte de tu cotidianidad profesional, haciendo del cambio un aliado de negocio. El cambio no tiene porqué ser disruptor, sino más bien, requiere una estrategia gradual que permita asimilar y co-crear espacios laborales que hagan del trabajo cotidiano un proceso de aprendizaje continuo. Y es justamente en la capacidad de aprendizaje que tenemos como individuos, en el modelado de nuevos hábitos en la manera en cómo hacemos las cosas que es accesible, accionable y rentable para cualquier organización que quiera mantenerse vigente en un mercado tan competido y cambiante.

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